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17 de marzo de 2025

Me casé con un comunista

«Esa misma noche, media hora o tres cuartos después, sonó el timbre de la entrada. Eve había venido en taxi a Newark. Estaba pálida y ojerosa. Subió a toda prisa la escalera, y cuando nos vio a Doris y a mí en el rellano sonrió al instante, como saben hacerlo las actrices, como si Doris fuese una admiradora esperando a la entrada de los estudios para hacerle una foto con su cámara de cajón. Entonces pasó por nuestro lado, encontró a Ira y se arrodilló. El mismo número que aquella noche en la cabaña. La Suplicante de nuevo. Repetida y promiscuamente la Suplicante. La pretensión aristocrática de señorío y aquella conducta perversa y desconocedora de la vergüenza. “Te lo imploro… ¡no me abandones! ¡Haré lo que sea!”
 
Nuestra pequeña y lista Lorraine había estado en su habitación haciendo los deberes. Había ido a la sala de estar en pijama, para desearnos las buenas noches, y, allí, aquella estrella famosa a la que escuchaba cada semana en El radioteatro americano, aquel personaje alabado dejándose atropellar por la vida. El caos y la crudeza de la más profunda intimidad de un ser humano expuesto en el suelo de nuestra sala de estar. Ira le pidió a Eve que se levantara, pero, cuando intentó alzarla, ella le rodeó las piernas con los brazos y el aullido que lanzó dejó boquiabierta a Lorraine. La habíamos llevado a ver el espectáculo del Roxy y al planetario Hayden, habíamos ido en coche a las cataratas del Niágara, pero, en cuanto a espectáculos, aquél constituía el pináculo de su infancia.»
 
Philip Roth
Me casé con un comunista
 

6 de febrero de 2024

Pastoral americana

«Cuando era pequeña solía decirle que era una solitaria, y él nunca imaginó de dónde había sacado esa palabra. Solitaria. Una palabra muy triste oída a una niña de dos años. Pero ella había aprendido a decir muchas cosas demasiado pronto, al principio había hablado de una manera tan fácil, tan inteligente… tal vez era ésa la causa del tartamudeo, todas esas palabras que conocía misteriosamente antes de que otros niños supiera pronunciar sus nombres, la sobrecarga emocional de un vocabulario que incluso incluía la expresión “soy una solitaria”.»
 
Philip Roth
Pastoral americana

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