7 de enero de 2019

Adonais


XLI

Él vive, está despierto, es la muerte
y no él quien ha muerto. No lloréis
por Adonais. Tú, joven Alborada,
transforma tu rocío en esplendor
pues de ti no ha huido el alma que lamentas.
Y vosotras cavernas, y vosotros bosques
¡cesad de lamentaros! Cesad de lamentaros
flores marchitas, fuentes, y tú, el viento,
que cual fúnebre velo habías arrojado
tu bufanda a la tierra abandonada,
ahora déjala desnuda
igual que las estrellas que sonríen
en su desesperanza jubilosas.

P. B. Shelley
Adonais


No hay comentarios:

Desgracia

«Nunca ha sido ni se ha sentido muy profesor; en esta institución del saber tan cambiada y, a su juicio, emasculada, está más fuera de l...