5 de abril de 2017

Hermosos y malditos

«—Anoche —dijo ella gravemente, jugueteando con el pelo de Anthony mientras hablaba—, me pareció que la parte de mí que amabas, la parte que merecía la pena conocer, todo el orgullo y todo el fuego, habían desaparecido. Supe que lo que aún quedaba de mí te amaría siempre, pero que ya nunca sería igual.

Gloria se daba cuenta, sin embargo, de que terminaría por olvidar y de que la vida raras veces aniquila, aunque siempre desgaste. Después de aquella mañana nunca se volvió a mencionar el incidente y su profunda herida se curó con ayuda de Anthony…, y si hubo triunfo, estaba en posesión de una fuerza más oscura que ellos y que, junto con el triunfo, poseía también el conocimiento de los hechos.»

Francis Scott Fitzgerald
Hermosos y malditos