
«La ventana estaba
abierta. Sobre el fondo azul del cielo, el ramo de tulipanes bajo la luz
estival hizo que pensara en Matisse, que acababa de sufrir una muerte prematura
a los ochenta años de edad, e incluso los pétalos amarillos caídos en torno al
jarrón parecían obedecer al pincel del maestro. Lady L. tenía la sensación de
que la naturaleza empezaba a ahogarse. Los grandes pintores se lo habían
quitado todo; Turner le había robado la luz, Boudin el aire y el cielo, Monet
la tierra y el agua;...