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25 de marzo de 2025

El gran Gatsby

«Nueva York empezó a gustarme por su chispeante y aventurera sensación nocturna, y por la satisfacción que presta a la mirada humana su constante revoloteo de hombres, mujeres y máquinas. Gustaba de pasear por la Quinta Avenida y elegir románticas mujeres de entre la multitud; imaginar que dentro de breves minutos, irrumpiría en su vida sin que nadie lo supiera ni lo desaprobara. A veces las seguía, con el pensamiento, a sus pisos situados en esquinas de ocultas callejas, desde donde se volvían, sonriéndome, antes de desaparecer en la cálida oscuridad. En el encantador crepúsculo metropolitano, sentía a veces una obsesionante soledad, y la sentía también en otros pobres empleadillos que pasaban el rato frente a los escaparates, esperando la hora de una solitaria cena en un restaurante; empleadillos ociosos en el crepúsculo, que desperdiciaban los más conmovedores instantes de la noche y de la vida.»
 
Francis Scott Fitzgerald
El gran Gatsby

21 de marzo de 2023

El gran Gatsby

«En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas por la cabeza.
 
“Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien —me dijo— ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas…”
 
No añadió más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí que, con sus palabras, quería decir mucho más. Queda dicho que tengo una gran tendencia a reservarme toda opinión, hábito que me ha facilitado el conocimiento de las más extraordinarias naturalezas, y también me ha hecho víctima de no pocos latosos sempiternos. Cuando esta cualidad aparece en una persona normal, es captada en el acto por la mente anormal, que inmediatamente se adhiere a ella; así fue como, en la universidad, se me acusaba, con toda injusticia, de ser un político porque conocía los secretos agravios de desenfrenados y desconocidos seres. La mayor parte de las veces, no iba a la caza de confidencias; en muchos casos, al advertir, por alguna inequívoca señal, que en el horizonte rondaba una revelación íntima, he fingido sueño, preocupación o una hostil indiferencia; las revelaciones íntimas de la juventud, o al menos sus términos de expresión, suelen ser plagios y estar desfigurados por supresiones más que evidentes. Reservarse opiniones es asunto de infinito alcance.»
 
Francis Scott Fitzgerald
El gran Gatsby

5 de abril de 2017

Hermosos y malditos

«—Anoche —dijo ella gravemente, jugueteando con el pelo de Anthony mientras hablaba—, me pareció que la parte de mí que amabas, la parte que merecía la pena conocer, todo el orgullo y todo el fuego, habían desaparecido. Supe que lo que aún quedaba de mí te amaría siempre, pero que ya nunca sería igual.

Gloria se daba cuenta, sin embargo, de que terminaría por olvidar y de que la vida raras veces aniquila, aunque siempre desgaste. Después de aquella mañana nunca se volvió a mencionar el incidente y su profunda herida se curó con ayuda de Anthony…, y si hubo triunfo, estaba en posesión de una fuerza más oscura que ellos y que, junto con el triunfo, poseía también el conocimiento de los hechos.»

Francis Scott Fitzgerald
Hermosos y malditos

4 de mayo de 2015

Hermosos y malditos

«Él había descubierto en su interior un horror y una soledad crecientes. La idea de comer solo le asustaba: a menudo prefería hacerlo con personas que aborrecía. Viajar, que en otro tiempo le había encantado, le parecía, en último extremo, insoportable, algo con color pero sin sustancia, una caza fantasmal tras la sombra de sus propios sueños.

Si soy esencialmente débil, pensó, necesito un trabajo factible. Le preocupaba la idea de ser, después de todo, nada más que una mediocridad con facilidad de palabra, sin contar siquiera con el aplomo de Maury ni el entusiasmo de Dick. No querer nada parecía una tragedia, y sin embargo quería algo. En ocasiones, durante breves instantes, sabía lo que era: una senda de esperanza que le condujera hacia lo que consideraba una inminente y ominosa ancianidad.»

Francis Scott Fitzgerald
Hermosos y malditos

12 de junio de 2013

Hermosos y malditos



«Instantes después Muriel volvió a presentarse en un estado de elaborada semidesnudez, y avanzó tímidamente hacia los otros invitados. Se hallaba en su elemento: el pelo, muy negro, lo llevaba liso y recogido detrás de la cabeza; llevaba los ojos muy maquillados y despedía un intensísimo olor a perfume. Había hecho todo lo que estaba a su alcance para acicalarse como una sirena –“vamp” en el lenguaje popular-: una mujer capaz de enganchar hombres sin hacer el menor esfuerzo y de desprenderse de ellos con la misma facilidad; una persona sin escrúpulos y sin sentimientos que juega con el afecto de los demás. Había un algo tan exagerado en su caracterización, que Maury se dejó fascinar desde el primer momento: ¡una mujer de amplias caderas que fingía poseer la elasticidad de una pantera!»

Francis Scott Fitzgerald
Hermosos y malditos

Ilustración de Paul Rieth (1925). 

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