«Kantorek era nuestro
maestro, un hombre severo y menudo, con levita gris y rostro afilado. Tenía más
o menos la misma estatura que el sargento Himmelstoss, el “terror de
Klosterberg”. Por cierto que resulta cómico que las desgracias del mundo
provengan tan a menudo de personas de baja estatura; son mucho más enérgicas e
insoportables que las personas altas. Siempre me he guardado de incorporarme a
compañías con tenientes bajitos; normalmente son unos malditos negreros.»
Erich Maria Remarque
Sin novedad en el frente
Sin novedad en el frente
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